Por desgracia, en estos días estamos viendo una oleada de incendios sin precedentes; y desde Pesca en España queremos trasladar nuestra solidaridad a todos aquellos afectados por los mismos, así como nuestras condolencias a las víctimas mortales que, desgraciadamente, han ocurrido.
Cuando ocurren estas circunstancias, es fácil dejarse llevar por la polarización política y echar la culpa a quien no la tiene.
Por una parte, debido a las temperaturas extremas que están batiendo récords en toda la península, queda patente, una vez más, que el cambio climático no es ningún invento; cada día la situación se va agravando a un ritmo que supera hasta las peores previsiones.
Para continuar, el descuido de los montes, a veces debido a políticas demasiado puristas que conservan toda la maleza e impiden realizar cortafuegos, tampoco ayuda: primero a evitarlos y, después, a contenerlos.
Finalmente, el recorte de gastos —de hasta un 90 % en algunas comunidades autónomas en materia de extinción— provoca que, una vez producidos y fuera de control, no haya medios suficientes ni por asomo; teniendo que solicitar la intervención de la UME y apoyos estatales. Castilla y León es un buen ejemplo de esto último, donde, además, las condiciones en las que trabajan los efectivos son, a veces, deplorables.
Además de todo esto, hay que tener en cuenta que un gran porcentaje de fuegos son provocados por incendiarios —normalmente, mal llamados pirómanos— con algún tipo de interés . A este respecto, aunque dan ganas de aplicar las Siete Partidas de Alfonso X:
“E aun dezimos, que qualquier que fiziere daño en el monte con fuego, a sabiendas, que lo echen en él, e muera por ende; ca semejante ome, que tal cosa faze, non meresce vivir.”
es evidente que las leyes actuales no son suficientes. Provocar un incendio que mata a ecosistemas enteros, y que llega a afectar o directamente quemar viviendas y personas, es probablemente uno de los peores delitos que puede cometer alguien desde el punto de vista moral. Es necesario invertir en medios de vigilancia que lleguen a dar con los responsables de los incendios; y que estos sean condenados con penas realmente ejemplares, que hagan pensarse a cualquiera más de dos veces realizar semejante aberración.
Para poner nuestro granito de arena, animamos a nuestros pescadores, a coger el habito de recoger un par de deshechos ya sea de plástico, latas, vidrios, etc. cada vez que hagamos una salida y los encontremos por la orilla. De esta forma, siempre nos llevaremos del campo muchos más residuos de los que podamos dejar involuntariamente, y tal vez evitemos algún incendio por el “efecto lupa”.