Situado en el término municipal de Leganés, muy cerca de otras importantes poblaciones del sur de Madrid como Getafe, Alcorcón, Fuenlabrada y Móstoles, se encuentra este parque, cuyo principal atractivo es la “Laguna de Mari Pascuala”, construida en 1986. Está alimentada fundamentalmente por el arroyo de la Recomba, que también genera otras lagunas estacionarias aguas abajo.

Siglos atrás existía en estos terrenos una población que da nombre al parque y de la cual solo quedan las ruinas de la iglesia de San Pedro.
Podemos llegar en coche y aparcar en los diferentes parkings que hay en el recinto, aunque, si nos aventuramos con cuidado por los caminos, la zona de las hípicas —al noreste de la laguna— es la más cercana al agua. Otros modos de acudir son las líneas de Renfe con parada en “Leganés Central” y “Parque Polvoranca”, o el autobús 482.
Además de su facilidad de acceso, la laguna apenas cuenta con especies que puedan incomodar nuestra pesca, así como tampoco existen cangrejos que toquen nuestros cebos. La profundidad varía entre uno y dos metros, manteniendo normalmente un nivel de agua bastante estable, aunque, como es lógico, en verano desciende ligeramente.
El principal atractivo del escenario es la pesca de carpas sin muerte en un entorno muy accesible y de poca dificultad, favoreciendo tanto el aprendizaje de quienes se inician en esta modalidad como la posibilidad de probar montajes y materiales para los pescadores más experimentados. Las carpas habitan la laguna en gran número y, en un buen día, es posible disfrutar de decenas de picadas o capturas.

No obstante, al tratarse de peces muy pescados, no siempre resultan fáciles de engañar. A menudo tocan nuestros anzuelos antes de picar a fondo e incluso pueden llevarse el cebo delante de nuestras narices. Pescando a la inglesa con veleta o con buldó es habitual que algunas se escapen, por lo que muchos pescadores optan por practicar pesca al coup, clavando en cuanto tienen oportunidad.

El tamaño habitual de las capturas ronda entre 1 y 2 kg; sin embargo, si tenemos suerte, podremos sacar algún ejemplar de 4 o 5 kg, e incluso se dice que existe alguna carpa cercana a los 7 kg. Evidentemente, no es un escenario donde batiremos récords de peso, pero aquí prima más la cantidad de picadas y la diversión que el tamaño de las capturas.

Hace más de una década se tenía constancia de la existencia de algún barbo, tencas y black bass; estos últimos se localizaban principalmente en la zona de la pequeña isla. Hoy en día, estas especies han desaparecido prácticamente por completo y tan solo podría molestarnos alguna percasol, cuya presencia parece testimonial.

A diferencia del cercano Lago Butarque, donde los carpines constituyen uno de sus mayores atractivos, aquí no encontraremos esta especie.
Podremos pescar simplemente contando con la licencia de pesca comunitaria. El horario permitido comprende los días laborables, de lunes a viernes, entre las 09:00 y las 15:00, estando reservado el lunes únicamente para jubilados y personas con discapacidad. El parque está fuertemente vigilado por vehículos de seguridad privada que velan por el cumplimiento de las normas y, además, se mantiene bastante limpio gracias al trabajo de los operarios de mantenimiento.
Además de peces y tortugas de Florida, la laguna es también una conocida zona de avistamiento de aves. Numerosos grupos de patos rodean continuamente la orilla y asaltarán en cuestión de segundos cualquier trozo de pan que lancemos al agua. Por ello, aunque el pan a flote puede resultar eficaz, en este escenario conviene recurrir a cebos más ingeniosos, como los “Pelotazos” de Matutano, a los que las carpas no hacen ascos y que, sin embargo, no suelen interesar a los plumíferos.

Respecto a los cebos, no es necesario complicarse demasiado. El maíz funciona especialmente bien, ya sea dulce, cocido o aromatizado. Los gusanos de asticot blancos o rojos también ofrecen muy buenos resultados, al igual que los pellets y boilies de sabores clásicos.
Algunos peces muestran todavía en sus labios las consecuencias de la pesca con anzuelos con arponcillo. Conviene recordar que en los escenarios sin muerte es obligatorio utilizar anzuelos sin arponcillo y que es responsabilidad de todos mantener a los peces en buen estado, evitando malos manejos fuera del agua.
Las zonas principales para pescar en la laguna son tres. Por un lado, encontramos la pradera de hierba, probablemente la más recomendable para cualquier modalidad, aunque conviene prestar atención a los excrementos de pato repartidos por toda la zona. Por otro lado, la zona de las barandillas ofrece suelo asfaltado y menor profundidad; aquí suele practicarse pesca a mosca seca, aunque es imprescindible utilizar una sacadera larga para poder extraer los peces. Finalmente, existe una zona somera formada por un talud y una barandilla baja dentro del agua que, dependiendo del equipo utilizado, puede facilitarnos mucho la pesca o complicarla considerablemente. La parte del club náutico y el laguito superior -justo por encima del templete- están vedados.



En definitiva, se trata de un escenario ideal para quienes buscan jornadas entretenidas, accesibles y con abundantes picadas, siendo especialmente recomendable para iniciarse en la pesca de la carpa.